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Cierzo y Niebla

El 80 aniversario de la II República

En estos días se conmemora el 80 aniversario de la proclamación de la II República en España. Salvo en casos excepcionales tal evento va a pasar totalmente desapercibido. Más todavía, si alguien tiene la pretensión de recordar ese día del 14 de abril, en el que con gran gozo y sin una gota de sangre una parte mayoritaria del pueblo español celebró la llegada del régimen republicano, es tildado de nostálgico de un pasado caduco y trasnochado. Yo me encuentro entre estos últimos. De entrada, para que quede claro, pienso que es muy democrático el que todos los franceses puedan elegir cada 5 años al jefe del Estado. En otros países no existe esta posibilidad. Mas  no es de esta cuestión a la que quiero referirme.

 

            ¿Qué novedades, qué valores trajo consigo el advenimiento de la II República a España? La izquierda burguesa y los socialistas guiados por los principios de justicia, libertad e igualdad trataron de solucionar viejos problemas enquistados en nuestra España para modernizarla y democratizarla en profundidad.

 

 El agrario, como consecuencia de la existencia de millones de  jornaleros agrícolas que no tenían un palmo de tierra para tener una vida digna, por lo que decidieron poner en marcha una Reforma Agraria, que fue boicoteada desde los extremos: los grandes propietarios y los anarquistas de la CNT.

 

El militar, que radicaba en la nociva costumbre del ejército de controlar y entorpecer el libre desenvolvimiento del poder político. La pretensión totalmente legítima de crear un ejército profesional y democrático fue brutalmente boicoteada desde determinados sectores del estamento castrense.

 

El religioso, debido al asfixiante control que la Iglesia católica española ejercía sobre la sociedad en los distintos ámbitos de la política, la educación, la cultura, la moral, las costumbres y la ciencia. Con buen criterio los políticos republicanos del primer bienio(1931-1933) legislaron con el objetivo de alcanzar un Estado aconfesional y una educación laica, por ello prohibieron el ejercicio de la enseñanza a las ordenes religiosas. La oposición de la Iglesia católica fue brutal.

 

El regional, generado por la negativa del régimen político de la Restauración a reconocer las aspiraciones legítimas a determinadas cotas de autogobierno especialmente  a Cataluña, País Vasco y Galicia. En la Constitución de 1931 dentro del Estado integral se reconocía la compatibilidad de la autonomía de los Municipios y las Regiones, que se hizo efectiva en 1932 con la aprobación de un Estatuto para Cataluña.

 

El educativo, ya que casi la mitad de la población era analfabeta. Difícilmente se podía democratizar el país si buena parte de sus ciudadanos permanecían en la indigencia cultural. Para corregir esta situación se crearon las Misiones Pedagógicas, con el objetivo de llevar a las gentes, con preferencia a las que habitasen el mundo rural, la cultura reservada hasta entonces a los centros urbanos. En 1934 el número de  nuevas Bibliotecas sobrepasaba las 5.000. Se construyeron más de 6.500 escuelas en tres años (frente a sólo 500 entre 1909 y 1931), en el bienio 1931-1933 se crearon 13.580 plazas de maestros, en 1934-35 2.575, y en los meses del Frente Popular 5.300; además de subirles el sueldo en un 50% y proporcionarles una mejor formación. Las campañas para enseñar a leer y escribir a millones de personas no tenían precedente en nuestra historia. Además en la Constitución de 1931 se reconocía la educación como una atribución del Estado, la gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria, libertad de cátedra, una política de becas para los más necesitados.

 

El social, ya que numerosos obreros y campesinos estaban en una situación lamentable de pobreza. En el texto constitucional de 1931, influido por las Constitución de Weimar aparecían los derechos sociales: el trabajo además de considerarlo como una obligación social, tenía una legislación protectora, ya que la República aseguraría a todo trabajador ante la enfermedad, accidente, paro, vejez, invalidez y muerte; apoyo al trabajo de las mujeres y jóvenes, protección  a la maternidad, salario mínimo, vacaciones anuales remuneradas. Igualmente al campesino con medidas como: reducción de impuestos, con créditos, indemnización de pérdidas de cosechas. En definitiva una Constitución económica, en forma embrionaria aparecía prefigurado el Estado social.

 

Además el texto constitucional incluía los derechos civiles y políticos del constitucionalismo avanzado europeo del momento.  La mujer era situada en plan de igualdad jurídica a los hombres. En el art. 40: Todos los españoles, sin distinción de sexo, son admisibles a los empleos y cargos públicos según su mérito o capacidad.  En el art. 43 : El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges. El divorcio fue autorizado por la Ley de 2 de marzo de 1932. El derecho al voto a las mujeres, en cuya consecución tuvo mucho que ver Clara Campoamor, aparece en el art. 36: Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.

 

Por todo lo expuesto, un claro esfuerzo de modernizar y democratizar la sociedad española, pienso que hay razones más que suficientes para conmemorar el aniversario de la II República. Todo este legado republicano de equiparar nuestro país al resto de los países civilizados de Europa lo arrancó de cuajo el franquismo que, como señala Manuel de Puelles, representa el mayor esfuerzo que se ha hecho en nuestra historia para erradicar de modo abrupto y definitivo el proceso de la modernidad. Por ello, la II República fue la tercera de las ocasiones perdidas de la Historia de España. La primera fue entre 1808-1814 y 1820-23. La segunda en el Sexenio Revolucionario entre 1868-74. Las tres se truncaron  por la vía de la violencia.

 

Cándido Marquesán Millán

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11 comentarios

David Castillo -

Oscar, por enésima y ultima vez, NO ME OFENDO.

junco -

Por muchos matices que se quieran señalar es una realidad inapelable que la II República se proclamó "sin romper un cristal" el 14 de Abril de 1931, llegó con grandes expectativas y entre grandes dificultades. Terminó de la forma que todos sabemos el "primero de abril de 1939"

La verdad tiene muchas aristas y viéndose de diferentes ángulos cada cual podrá llegar a sus conclusiones. La República (esencialmente burguesa) no tuvo ningún gobierno capaz de mantener el orden entre las resistencias a cualquier cambio por parte de unos y las pretensiones revolucionarias de otros (los hunos y los hotros los llamaría Unamuno al comienzo de la guerra).

Tuñon de Lara escribió hace mucho: "Hay cosas en nuestra historia que debemos superar como actualidad y asimilar como experiencia histórica"

La sociedad actual es muy diferente de la de hace 80 años.

-En agricultura, en Híjar sin ir más lejos, se ha pasado de "la tierra para el que la trabaja" a que algunos propietarios reivindiquen la "concentración coste 0"...

-El ejército actual... ¿tiene algo que ver con aquellos militares africanistas?

-La situación internacional no es comparable.

-No hay modelos ideológicos que propongan sociedades distintas. El comunismo se derumbó cuando los campesinos y trabajadores pudieron salir del muro. No se que hubiera pasado si Francisco Cruz "Seisdedos" hubiera implantado en Casas Viejas el comunismo libertario y el modelo se hubiera extendido; osi las colectividades que se organizaron en estos pueblos hubieran perdurado...

-La Iglesia no es lo que era, pero al pueblo no le van a faltar opios...¡con la de partidos interesantes que se presentan (de futblol, por supuesto) y aquí cuatro mataos hablando de la república!

Oscar. -

Tranquilo, David, no te sientas ofendido. No nos conocemos de nada. He llegado aquí por recomendación. Un saludo.

El último párrafo es una profecía que se cumplirá. Son cosas mías, no tienen nada que ver contigo. Como decías que tenías simpatías hacia el anarquismo, era una forma de expresar que el futuro será la autogestión y el trueque, sobre todo porque el sistema capitalista, que depende del crecimiento económico, se agota. Cuando no haya posibilidades de crecimiento, se tendrá que repartir la poca riqueza que haya.

Avanti.

David Castillo -

Hola Oscar,no me ofendo, simplemente (al igual que a Román) no me gusta la etiqueta puesta delante de las siglas del sindicato. Así como otras cosas del articulo que ya he dado mi opinión, pero es eso, una opinión sobre el articulo, ni sobre Cándido ni por sentirme ofendido, que ya tengo las espaldas muy anchas.

El ultimo párrafo tampoco entiendo porque va dirigido a mi. ¿Nos conocemos?

Oscar. -

Hola, David. Reitero que el blog es muy bueno, enhorabuena. A ver..., quería decirte que no te tienes que ofender porque un historiador diga que la CNT en los años 30 boicoteó la II República o la reforma agraria. Es más, sin entrar en juzgar su actitud, si era buena o mala, tenían sus razones para boicotearla, e incluso es probable que llevaran parte de razón.

Los anarcosindicalistas aspiraban a la desaparición del Estado, de la familia, de la sociedad de clases, de la propiedad privada, y para éllo se hacia necesaria la socialización o hacer comunes los medios de producción: la tierra. Desde esa óptica, era natural que la CNT se opusiera a la II República y a su reforma agraria. Hay mucho de los socialistas utópicos en el anarcosindicalismo: Fourier, Owen, Cabet.

El tema de la tierra en esa época, los años 30 y 20, es apasionante. Y todavía es más apasionante como la II Revolución industrial en el campo derriba y hace obsoleto el anarsindicalismo de base jornalera y agraria. Tanto en los países capitalistas como en la antigua URSS. Los campesinos siempre fueron los perdedores. Una novela que dibuja e ilustra muy bien ese sentimiento de derrota en el campo, en la vieja URSS, es Doctor Zhivago.

Por otra parte, David Castillo, nada tan actual hoy como la vuelta a los valores de comunidad y de solidaridad. Hay algo con lo que Marx no contaba: la II Revolución industrial y el petróleo. ¿Qué sucederá cuándo entremos en la fase de declive en la extracción de petróleo? ¿Qué sucederá con el crecimiento económico, que si no existe, impide que sigan acumulando capitales?

Sucederá esto: http://vimeo.com/18161854
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cándido -

Para David
Gracias por tus comentarios y por el tono. Es verdad lo que dices que no es lo mismo anarcosindicalismo que anarquismo. A veces es complicado afinar la terminología en historia y tener claros los conceptos y amí me ocurre esta circunstancia. Se usa indistintamente: anarquismo, libertario, anarcosindicalismo,comunismo libertario...

Un saludo desde zaragoza a todo Azaila

David Castillo -

Hola Oscar, no he entendido muy bien tu comentario.

Totalmente de acuerdo que no tiene nada que ver el campesinado del XIX con el actual y que no se puede comparar.

Lo que pretendía con mi comentario es mover la balanza para dar una opinión diferente y quitar esa etiqueta que se le pone a la CNT. Ojo, que no digo que no había anarqustas en la CNT, pero por esa razón tambien había masones y cristianos y nadie dice "los cristianos de la cnt se boicotearon…"

Los confederados a lo largo de su historia han tenido que aguantar las criticas y juicios de muchos sectores, en la mayoría de los casos de sectores opuestos que han tenido el poder.

Se habla de pistoleros, pero no se menciona a los pistoleros de los sindicatos catolicos y de la patronal.

A principios del siglo XX al igual que ahora, mucha gente se afiliaba a la CNT por que era una herramienta de lucha y no porque fuesen anarquistas.

Gracias Cándido por el articulo, aunque prefiero leer la historiografía libertaria a los artículos del País, cuando alguien de ideología contraria escribe sobre la CNT me da un poco de miedo. Pero hay que decir que es un articulo bien documentado y que coincido en que no se puede confundir anarcosindicalismo con anarquismo.


Saludos y un placer leeros

Oscar. -

¡Vaya debate habéis entablado! Por cierto, felicitaciones a la persona autora del blog.

Desde mi humilde entender, y esto va por David, creo que tenemos que hacer el esfuerzo de explicar y describir lo que pasó..., también de juzgarlo, pero creo que el tema del juicio debe de supeditarse a la situación y contexto social que se vivía en la España de los años 30. La Historia son cambios, y el anarquismo, en la España rural del XIX, cuya mano de obra en el campo residía en los jornaleros, no se parece en nada a la que aparece en la España de los años 50 o 60, cuando la actividad agraria se tractoriza. Ser anarquista en el siglo XXI no es lo mismo que ser anarquista en la España de los años 30.

Y no se trata de saber si los anarquistas en los años 30 eran buenos o malos, se trata de intentar explicar porqué se oponían a la reforma agraria de la II República. Creo que la clave está en la traición y en la desconfianza hacia los partidos republicanos, en el relato oral del padre, del abuelo.

No es algo propio de España, porque sucedió en toda Europa. El anarquismo y el socialismo en el siglo XX son hijos del republicanismo del XIX. Son generaciones diferentes. Son los nietos o los hijos de los viejos republicanos. Había una identificación de la República con algo caduco y fracasado: las revoluciones burguesas, que habían acabado como habían acabado en Europa: la traición hacia las clases trabajadoras (Rev. 1848, Comuna de París). Tras tomar conciencia de la traición, se constituye un pensamiento radical que ve los símbolos republicanos como algo obsoleto y acabado. Como algo desubicado de su tiempo histórico.

Igual es que la Segunda República llegó tarde...

cándido -

para David y Román. Es bueno el debate. parece muy oportuno este artículo de Elorza.
Un saludo(1) El comunismo libertario fomenta la lucha de clases. Tiene como objetivos: abolir toda jerarquía y crear una sociedad mundial sin clases sociales: el anarco-comunismo.
TRIBUNA: ANTONIO ELORZA
La CNT y el anarquismo


El 30 de octubre de 1910 se reunió un Congreso Obrero en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona. Su resultado fue la constitución de un nuevo sindicato, de composición básicamente catalana, pero de ámbito español: la Confederación Nacional del Trabajo. La visión tópica identifica la historia del nuevo sindicato con la del anarquismo hispano, fundiendo de paso anarquismo y anarcosindicalismo, y le asigna un conjunto de valores enteramente positivos, que culminaría en las colectivizaciones de la Guerra Civil. En esto se encuentran de acuerdo los falangistas que juzgaban que "el anarquismo es lo nuestro" y los defensores de una Disneylandia libertaria, al modo de Ken Loach en Tierra y libertad. Hubo también falsificaciones interesadas, como aquella que suscribieron algunos historiadores en Cataluña, atribuyendo a Salvador Seguí, el Noi del Sucre, el más famoso de los líderes anarcosindicalistas, unas palabras favorables a la independencia catalana que nunca pronunció. Y a pesar de la notable historiografía sobre el tema, no faltaron tampoco menciones disparatadas, del tipo de las difundidas por Eduardo Mendoza en La ciudad de los prodigios.
La vertiente libertaria más fecunda: cultura, fraternidad, educación sexual, emancipación de los trabajadores
Para empezar, el Congreso constituyente de la CNT (o CGT), cuyas actas publiqué en 1974, no dio lugar a una organización anarquista, sino a una organización explícitamente sindicalista revolucionaria, en la línea de la Carta de Amiens, adoptada en 1906 por la CGT francesa. A los sindicatos era asignada, no solo la mejora de las condiciones de trabajo, por medio de la acción directa, sino la emancipación de la clase obrera, y con la huelga general como instrumento principal. Otra cosa es que los anarquistas pudieran predominar en el obrerismo catalán, y consecuentemente en la nueva organización. De ahí la tensión entre anarquismo y sindicalismo que recorre su historia.
Inexplicablemente, se da una curiosa reserva a aceptar la influencia de los modelos extranjeros sobre un anarquismo presentado como autóctono, cuando desde el principio encontramos como primer referente a Bakunin, y para nada a la imaginaria fusión de liberalismo y comunitarismo. Al igual que sus seguidores españoles, Bakunin dio el salto al antipoliticismo, a la anarquía, una vez comprobado por su parte en la Italia del Risorgimento el fracaso del republicanismo democrático, a cuyos supuestos seguirá ligada la mentalidad libertaria; el enfrentamiento radical a la estaticidad rusa hizo el resto. Pugachev precedió a Casas Viejas. Más tarde, el patrón de la interferencia orgánica -la trabazón- de una organización anarquista, la FAI, con la CNT, dando lugar al movimiento obrero anarquista a efectos de evitar tanto la desviación sin
di-calista como la infiltración comunista, llegó en los años veinte por el ejemplo de la federación obrera argentina, la FORA. Episodio de sobra documentado que los exponentes de la ortodoxia ácrata entre nosotros se han negado a admitir, sin percibir que una cosa era que en España la supervivencia del movimiento libertario permitiese hablar del "anarquismo en un solo país", parafraseando lo del "socialismo en un solo país", y otra que la trayectoria histórica del anarquismo español haya sido siempre endógena.
Hablar del anarcosindicalismo (identificado erróneamente a anarquismo) como contenido único de la CNT lleva a no entender la historia confederal desde 1919, año del Congreso del Teatro de la Comedia, en el cual se registra su momento culminante tras el despegue de la afiliación y del prestigio en los años de la Gran Guerra. Es entonces cuando el ideario de Bakunin resulta adoptado como seña de identidad de la CNT, al tiempo que la adhesión temporal a la Revolución rusa. Es entonces, también, cuando con Barcelona como epicentro estalla la violencia terrorista entre las organizaciones llamadas libres, con respaldo patronal y militar, y los grupos de acción anarquistas. En la línea de Salvador Seguí, los dirigentes más prestigiosos como Pestaña y Peiró intentaron en plena convulsión conjugar la pertenencia individual al anarquismo con la autonomía del sindicato frente a los grupos de acción. En su contra, la exigencia de mantener la ortodoxia revolucionaria, el sello anarquista sobre la CNT, dio lugar en 1927 a la fundación de la FAI.
La tensión entre ambas corrientes presidió la historia confederal a lo largo de la Segunda República. Los dirigentes anarcosindicalistas, agrupados en el Manifiesto de los Treinta, se vieron desbordados por la corriente insurreccional, impulsada desde la FAI y con el grupo Nosotros, de Durruti, García Oliver y Ascaso por referente en la acción y los artículos de incitación al sacrificio revolucionario de Federica Montseny en La Revista Blanca como soporte doctrinal. Sin olvidar que la represión republicana favoreció la victoria faísta.
Recordemos las palabras de Azaña ante el primer brote insurreccional: "Se fusilaría a quien se cogiese con las armas en la mano", pues "no estaba dispuesto a que se me comiesen la República" (Diarios, 23-I-1932). No era tiempo para moderados. En medios anarquistas la proclamación del comunismo libertario parecía al alcance de la mano y para compensar la ventaja comunista con la construcción efectiva del socialismo en la URSS proliferaron las pequeñas utopías donde era descrito el mundo feliz posrevolucionario. Solo que las insurrecciones bakuninianas de 1933 fracasaron, sobreviviendo la CNT-FAI en permanente crisis hasta julio de 1936, si bien con recursos suficientes para oponerse al golpe militar y ocupar en Cataluña, Aragón y otros lugares el vacío de poder subsiguiente.
El legado de violencia se desplegó también, en la doble dimensión de jacobinismo comunal y terrorismo, al lado de la puesta en práctica de la utopía con las colectivizaciones. La oscilación del péndulo llegó al máximo entre la participación en el Gobierno de Largo Caballero, por responsabilidad antifascista, y la materialización a gran escala del insurreccionalismo en los sucesos de mayo de 1937. Nada más lejos de las imágenes idílicas que se han intentado transmitir.
Los valores del anarcosindicalismo quedaron así sofocados, ocultando la vertiente más fecunda del movimiento libertario español: la configuración de fragmentos de una nueva sociedad presidida por ideales humanitarios, de fraternidad, cultura, respeto a la naturaleza, educación sexual, emancipación de los trabajadores. Lo contrario del "hombre nuevo" de los totalitarismos. No es casual que el treintista y ministro Joan Peiró nos haya dejado uno de los testimonios más lúcidos y sensibles de la guerra en su Perill a la reraguarda. Con una calidad humana que compartían otros libertarios que aún tuve la fortuna de conocer en los años setenta: Domingo Torres, Diego Abad de Santillán, Ramón Álvarez, Juanel, Lola Iturbe, José Peirats, Joan Manent. Pero eso no debe hacernos olvidar la pasada existencia de los "reyes de la pistola obrera de Barcelona", según definiera a su grupo García Oliver, compañero de Durruti, cuando aún juzgaba inseparables anarquismo y violencia. Como lo es la idea del paraíso con la espada del arcángel San Miguel.
Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

Román -

Yo también disiento sobre el supuesto boicot de la CNT a la Reforma Agraria (las posiciones dentro de la CNT no eran monolíticas ni mucho menos, estaban los llamados treintistas y los faistas) como en el PSOE estaban los prietistas y los largocaballeristas.
Los treintistas que eran quienes controlaban la dirección de la CNT cuando llegó la II República abogaban por darle un respiro y posibilitar su consolidación como un régimen burgués reformista frente a lo anteriormente conocido en la Historia de este país, sin olvidar nunca que la CNT abogaba com fin a una sociedad libre y de justicia social. Los faistas pensaban que este nuevo régimen no satisfacería las necesidades de los trabajadores y los campesinos ya que por su caracter burgués las reformas serían insuficientes. Parece que lo lento de la Reforma Agraria hizo que en numerosos lugares de España se ocuparan tierras. Sobre todo tras el triunfo del Frente Popular, los jornaleros pedían tierra y la Reforma no acababa de llegar. Este mal fue criticado sólo por la CNT, si no por gente del propio partido de Azaña, el alcalde de La Puebla que era de Izquierda Republicana firmó una carta que el pleno mandó como protesta al presidente de la República para que se aplicaran esas reformas que en el programa del Frente Popular se habían propugnado y que los trabajadores y campesiones se estaban cansando de esperar.
Por lo demás es evidente que la II República ha sido uno de los momentos más interesantes y brillantes de la historia de este país.

David Castillo -

La reforma agraria nunca llego, si la CNT se opuso a dicha reforma fue porque sus afiliados CAMPESINOS se cansaron de esperar, decir "los anarquistas de la CNT" es falsear la historia, dentro de la CNT no solo había anarquistas. Pero los republicanos siempre echan la culpa de su fracaso a los anarquistas. El movimiento insurrecional en pueblos como Albalate de Cinca, Valderrobres, Beceite, Alcampel o Mas de las Matas no solo eran anarquistas eran campesinos que querían instaurar el comunismo libertario en sus pueblos por que las reformas agrarias no se hicieron.

El voto femenino promovido por Clara Campoamor recibió la oposición de la izquierda burguesa y de su propio partido, ya que pensaban que si podía votar la mujer se vería influenciada por la iglesia. El voto femenino se logro con el apoyo de las minorias de derecha.

La reforma en materia de religión se hizo de una forma nada democratica, prohibiendo las escuelas católicas y las procesiones.

El movimiento obrero sufrió también la represión de la república burguesa, fueron muchos los casos, el mas significativo fueron los asesinatos de campesinos en Casas Viejas. En el estallido de la guerra la república tenía mas miedo al movimiento obrero que al fascismo, de no ser por el movimiento campesino y obrero el fascismo hubiese llegado al poder igual que Primo de Ribera, sin apenas oposición politica.

La República fue bien recibida por el pueblo, tanto campesinos y obreros, incluso la CNT participo de esa celebración. Pero las reformas nunca llegaron a la practica.

La CNT era un sindicato mayoritario y eran campesinos y trabajadores cansados de falsas promesas de la burguesía, crearon ateneos libertarios donde en muchos pueblos el campesinado aprendió a leer y escribir, fueron pioneros en el cine español, en la cultura, en el feminismo, etc, etc, fueron los primeros en plantar cara al fascismo y traicionados por una república que permitió la entrada a los agentes rusos que persiguieron en la retaguardia a socialistas y cenetistas.

Desde hace unos años los mismos que renunciaron a la república en la transición y la olvidaron durante años ahora la defienden como la solución a todos los problemas, pero una república no siempre significa libertad o gobierno de izquierdas, USA es una república, Francia es una república, China es una república y Mexico es una república corrupta.

La república fue un sueño pero los responsables de su fracaso fueron unos políticos que no supieron dar al pueblo lo que querían, cabrearon por igual al movimiento obrero, a los católicos, al ejercito, etc.

Pese a lo critico que soy con la II República, reconozco que fue un gran avance social. Pero los verdaderos impulsores de esos avances fueron los campesinos y los trabajadores, así como la CNT y la UGT fueron las verdaderas herramientas de progreso en este país.

La CNT y el movimiento libertario pese a sus errores del pasado y del presente sigue luchando aunque intelectuales como Julián Casanova lo nieguen.
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