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Cierzo y Niebla

METRO DE MADRID

Ya son varios días que desayunamos con la repercusión de la huelga de los trabajadores de Metro. Casi todas las opiniones que hay en periódicos, televisiones y radios son de condena a la huelga para aleccionarnos que así no se hacen las cosas, no vaya a ser que las empecemos a copiar.

Muchos de los que estáis leyendo pensareis que paralizar una ciudad es algo desmedido para una protesta laboral y que las cosas se podrían hacer de otra manera.

Para comprender el conflicto hay que ir a su origen. El gobierno de la Comunidad de Madrid en una pirueta mediática y legislativa decidió aplicar el recorte del 5% que el Plan de Ajuste del Gobierno de ZP sobre los trabajadores del Metro de Madrid. ¿Por qué digo que es una pirueta legislativa? El decreto no es de aplicación para empresas públicas estatales como puede ser Renfe o Adif, y por extensión tampoco sobre las autonómicas como es Metro. Así que lo que la señora Aguirre ha hecho ha sido reventar un Convenio bajo una falsa premisa, realizando una ilegalidad puesto que la Comunidad no tiene la competencia para dar ese paso.

Además de ello, el derecho a la huelga está regido por una ley preconstitucional de 1977 en la que se establece que los servicios mínimos en empresas que prestan un servicio público sean marcados por la autoridad competente, en este caso la Comunidad de Madrid que al mismo tiempo es la Patronal.

La mayoría de las veces los servicios mínimos son abusivos y así lo dictamina la Justicia varios años después de producirse la huelga, lo que produce que si se respetan la huelga queda en algo que no tiene ninguna incidencia dejando a los trabajadores sin una de sus “armas” para defender sus derechos.

Como no podía ser de otra manera los servicios mínimos impuestos por la Comunidad de Madrid son muy abusivos, no era raro escuchar el lunes a los usuarios que “en vez de esperar dos minutos ha tardado tres minutos y medio”. Es decir, algo anecdótico y que abocaba a la huelga a un fracaso estrepitoso.

Saltarse los servicios mínimos es grave para los trabajadores porque se arriesgan a que les abran expedientes e incluso los despidan, de ahí que no pueda dejar de verlos con cierta simpatía y que tenga que mostrar mi solidaridad, porque como ya he dicho probablemente dentro de unos años la Justicia les daría la razón en cuanto el abuso de los servicios mínimos, pero aquellos que los impusieron no tendrían ni expediente ni serían despedidos de sus trabajos. Reglas muy desiguales para las relaciones laborales.

Nuestro sistema y sobre todo en España, no está acostumbrado a que los trabajadores enseñen los dientes de esta manera y quizá en ello tenemos la razón de la rápida pérdida de derechos conquistados.

Por último, la señora Aguirre está intentando mostrar que la huelga no tiene nada que ver con las relaciones laborales ni con haber reventado el Convenio con los trabajadores de Metro, si no que se trata de un acto político. Con ello pretende que la huelga sea declarada ilegal ya que según marca el decreto ley que regula la huelga, cualquier huelga de carácter político sería ilegal.

Así que me solidarizo con los trabajadores de Metro y su Comité formado por cinco sindicatos diferentes que están trabajando juntos en la defensa de su pan y sus derechos.

 

Fdo. Román Sierra

5 comentarios

Canalaillas -

Y los funcionarios k?
pos los funcionarios no le han echao ese par de hu... k han echao los de metro de madrid, xk prefirieron no secundar una huelga y trabajar, es decir dar la razon al ptron en este caso el gobierno, hay que luchar por nuestros derechos y k no nos jod.. mas ni a los funcionarios ni a nadie.

Román -

Hola Susana,

me refería a que no acepto la crítica al artículo por el hecho que no nombrara el tema de los funcionarios. Decía que si tanto te molestaba que sólo se hablara del conflicto del Metro de Madrid pues que puedes escribir un artículo del conflicto de los funcionarios, que como te digo teneis todo mi apoyo. No sé cual es el problema.
Y me repito, sólo pretendo sacar una muestra muy clara de lo que ocurre en cuanto a agresión de los derechos laborales.
El tema del anonimato, tu sabrás, no me gusta, y a mi por lo menos no me sale tu email.
Mis apellidos son Sierra Barreras.
Estaría bien un artículo sobre lo que comentas de las denuncias anónimas, me parece bastante interesante. Yo tenía entendido que las denuncias anónimas sólo se aceptan en caso de el hecho de omitirlas lleve un riesgo grave, la mayoría de los casos se considera "aviso" y no denuncia.

anónimo, susana -

Que es eso de no acepto la crítica, escribe con nombre y apellidos. No veo tus apellidos, lo primero, segundo, mi dirección email está ahí, tercero, cada uno dice lo que piensa, de la forma que le de la gana. Mira, soy trabajadora social y cualquiera, anónimo, una simple llamada sin decir nombre, puede denunciar un maltrato de un menor o de una mujer, asi que no me vengas con chorradas.

Román -

Nadie ha dicho que lo que se ha hecho a los funcionarios esté bien y de hecho tienen o teneis derecho a defenderos de estas agresiones por parte de vuestro patrón, el Estado.
He elegido el conflicto del Metro de Madrid para mostrar como el sistema está en continua destrucción de los derechos de los trabajadores y además nos muestra como "villanos" de la película a quienes toman la iniciativa en la defensa. Los medios de comunicación colaboran de sus tesis, ya que son los grupos empresariales que tienen la mayoría en los accionariados no van a permitir que se ponga en duda el sistema liberal capitalista.
Y "anónimo" no acepto la crítica, escribe con tu nombre y apellidos sobre el tema de los funcionarios y el decreto del Gobierno.

ANÓNIMO -

A los funcionarios se les ha hecho lo mismo. Por decreto, espero ILEGAL, ya que han admitido a trámite la inconstitucionalidad del mismo. Pero, a los funcionarios, (o laborales temporales, un 30% de la administración), que se jodan ¿no?. A los demás no.