Por: Román Sierra
No existe una gran traición en las medidas anunciadas por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ZP como todo gobernante elegido democráticamente por la urnas de un país del llamado “mundo libre” está en manos de los poderes económicos. Ellos que se gestan en el libre mercado y en la acumulación de Capital son los que dictan las políticas que los Estados deben seguir. No nos engañemos, nuestra democracia es falsa, las decisiones que pueden tomar nuestros gobernantes tienen un límite marcado por el Capital.
Pero siempre existe un límite, el Gobierno pretende reducir déficit recortando en gasto social y reduciendo los salarios de los funcionarios pero ¿qué hay de Iglesia, Ejército y Corona?
La Iglesia Católica es una asociación privada que acumula riqueza desde tiempos casi inmemoriales con la ayuda del Estado español. No voy a hablar de desamortización pero sí de revisar las ayudas que recibe, que juntas, se calculan en torno a los 6.000 millones de euros, que se dicen pronto.
Por otro lado estaría el Ejército, el recorte del gasto militar y la retirada de las tropas de Afganistán supondría un ahorro de 400 millones de euros.
La Corona, quizá el tema más espinoso junto con la Iglesia ya que ambas son “sagradas” e intocables. ¿Se aplicará el mismo recorte que a los funcionarios (4-5%) o que a los altos cargos del Gobierno (15%)? Se aceptan apuestas. Deberíamos exigir que hagan públicas las cuentas y en que se invierte ese dinero de una Institución que se mantiene a través de nuestros impuestos.
Pero aunque esas medidas podrían ser útiles no debemos perder de vista a las altas rentas que campean por España, lo que deben algunos clubes de fútbol a la Seguridad Social o la cantidad de dinero negro que pasea por nuestras calles.
Es exigible una serie de reformas que haga pagar a esos grandes sociedades anónimas (en este caso deportivas) lo que NOS deben.
Es también exigible una gran Reforma Fiscal dotada de mecanismos para poder realizar la “Gran Inspección” es decir, atajar de una vez ese dinero negro que tan libremente se mueve, y eso debe empezar por la concienciación de todos y todas.
La traición de Zapatero se fragua principalmente en buscar el dinero en funcionarios, en el recorte de las pensiones y otras medidas sociales y no en las rentas altas.
Se puede y se debe hacer una reforma del IRPF aumentando la presión sobre las rentas altas por lo menos al nivel de otros países europeos, de hecho, sospechosamente la presión se ha ido reduciendo en esta última década.
En el diario Público de hoy existe un artículo muy interesante donde economistas proponen algunas medidas muy utiles en este sentido:
- La reforma del IRPF debería establecer "un nuevo tramo con un tipo marginal del 50% para las rentas superiores a 8.000 euros mensuales", medida que permitiría recaudar 2.940 millones más. (ICV)
-Un Impuesto sobre la Riqueza que sustituya al desaparecido sobre el Patrimonio y que gravaría "la tenencia de bienes muebles e inmuebles desde un millón de euros". Según sus cálculos, permitiría recaudar "2.250 millones de euros más al año" (ICV)
- Alfredo Serrano, profesor de Economía de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, recomienda fijarse también en el alto volumen de gastos deducibles que se han establecido y que introducen "bastante arbitrariedad, porque no responden a criterios de redistribución de la riqueza".
- Carmen Torres, economista, apunta que el IRPF debería eliminar la fórmula de la declaración conjunta, que desincentiva el acceso de la mujer al mercado laboral. Suprimirla supondría 2.000 millones más para la recaudación.
Por último y donde todo el mundo, menos los que gobiernan, tienen puesto el ojo es presionar fiscalmente las SICAV, instrumentos de inversión que utilizan las grandes fortunas y que sólo son gravadas con un 1%.
La democracia no es votar cada cuatro años y depositar tu voluntad en unos señores que dicen que te representan, la democracia es también la igualdad de condiciones y la justicia social. Está demostrado que los sistemas actuales no son demócratas puesto que estamos a merced de la voluntad de los mercados, que algunos neoliberales justifican estos días diciendo que en ellos participan miles de ciudadanos, a quienes no hemos escogido y sólo tienen la ambición de ganar dinero, añadiría yo.